En momentos de espera todo cambia y se
queda,
todo se alarga y se acorta, pero ese
momento no llega.
El reloj se para, el tiempo no avanza,
parece que los demás siempre corren,
no esperan que tu mente vuelva
y hacen que tus pensamientos borren.
En momentos de espera, la mente no está
presente,
completamente en el pasado
y el cuerpo paralizado.
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