Sumida en una gran oscuridad, cualquier cosa hacia brotar ríos de su mente y corazón. Había ríos superficiales, de desahogo, que solo brotaban en soledad, en recuerdos y sueños, que mas parecían pesadillas en un infierno. Pero también había ríos subterráneos, los más dolorosos, ríos que formaban pozos en su pecho, pozos oscuros y fríos a los que no llegaba el calor y que la alejaban de todo y de todos. Eran ríos que la sumían en la soledad y la tristeza, la volvían melancólica y angustiada. Se reía cuando había que reírse, contestaba cuando le preguntaban algo, pero estaba ausente. Ella se reía sin ganas pero nadie se daba cuenta de nada.
Su mente y su corazón estaban en otra parte, buscando el calor que necesitaba. Todavía no ha encontrado ese calor, pero si encontró el modo de borrar algo de dolor. Estaba sumida en una depresión pero poco a poco esta volviendo a florecer gracias a personas que nunca confió que podrían ayudarla. Le sigue quedando una gran lucha contra el dolor que tira de ella hacia la oscuridad. Lo único que ella lamenta, es que la causa de su dolor, es la razón de su felicidad, y aunque solo le trajera dolor y desgracias, lucharía por ello hasta el final.
Su mente y su corazón estaban en otra parte, buscando el calor que necesitaba. Todavía no ha encontrado ese calor, pero si encontró el modo de borrar algo de dolor. Estaba sumida en una depresión pero poco a poco esta volviendo a florecer gracias a personas que nunca confió que podrían ayudarla. Le sigue quedando una gran lucha contra el dolor que tira de ella hacia la oscuridad. Lo único que ella lamenta, es que la causa de su dolor, es la razón de su felicidad, y aunque solo le trajera dolor y desgracias, lucharía por ello hasta el final.