Se acelera el
corazón.
Se entrecorta la
respiración.
Y aparece la
estúpida sonrisa.
Me preguntas a
qué vienen esas risas,
no lo sé, puede
que sea la situación.
No, eso no es,
serán los nervios.
No, eso tampoco.
Es esa sensación,
la sensación de
que todo es un sueño,
que despertaré en
cualquier momento,
que no sea
realidad, la verdad...
Pero no, es real.
Ya la risa lo
volvió a estropear.
No quiero
despertar.
¡No!, me he
despertado.
Era sólo un sueño,
pero era tan real...
Claro, ocurrió
una vez en el pasado.
Extraño esas
risas estúpidas,
la razón de mis
sonrisas,
de mis antiguas
sonrisas.
Ahora sólo son
risas falsas,
risas que traen
recuerdos,
recuerdos
inolvidables y dolorosos.
Extraño esas
estúpidas sonrisas,
comportarme como
una niña,
ser mimosa y que
me digan
que
nunca nos podrán esas mentiras.
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